El 22 de febrero del 1895 nació en la ciudad de Trujillo, Víctor Raúl Haya de La Torre, considerado a nivel mundial el más eminente pensador político de América.
No lo decimos nosotros, sino que la misma historia demuestra que en nuestro país, pocos, muy pocos han sido y son los hombres nacidos para la política, y que más bien nos sobraron y nos sobran aquellos especímenes dispuestos a los míseros ajetreos de la politiquería.
Existían rumores que circulaban en los corrillos políticos de que el actual Premier Oscar Valdés, estaba próximo a ser separado de la presidencia del Consejo de Ministros en el mes de Julio, por supuestas discrepancias con el Jefe de Estado y agravada con ciertas críticas ásperas lanzadas por la vicepresidenta Marisol Espinoza por sus comentarios contra el Informe de la CVR. que fueron consideradas inoportunas y contrarias a la realidad.
Claudio Garfias Villegas para el Registro Civil, el Sureñito para la historia. Nació en Abancay un 07 de junio de 1952 y creció en las arduas calles del barrio Huanupata. Allí donde se vivía esa pobreza neutral, en la que el salario era igual a las deudas, donde los niños jugaban al trompo, al temible querquencho, rodaban sus aros marca Good Year o convertían latas de portola en automóviles de lujo.
Recordando la tragedia de Ccocha y Pumaranra, en una forma de alertar a la población, reproducimos el editorial de CHASKI del miércoles 19.02-97 edición Nº 589.
Luego que hace 3 días la madre naturaleza nos dio un susto mayúsculo con un aluvión de enormes proporciones en la parte alta de la ciudad de Tamburco, en el que oficialmente confirmaron la muerte de 2 menores de edad y 3 desaparecidos; la madre naturaleza para el amanecer del martes 18 de 1997, se ensañó con mayor tuerza sepultando íntegramente el poblado de Ccocha situado en la parte baja de Pumaranra del distrito de Tamburco, sepultando más de 50 viviendas con todos sus ocupantes con aproximadamente 200 personas, constituye el desastre natural más grande que se tenga historia en la provincia de Abancay y distrito de Tamburco, por lo menos en los últimos 200 años ó más.
Para el amanecer del 17 de febrero de 1997, un embalsamiento subterráneo en la cordillera del Ampay encima de los asentamientos humanos de Pumaranra y Ccocha, reventó con ruido estremecedor sepultando a los pobladores de ambas comunidades vecinas de Querapata. La cifra exacta no se conoce, pero se ha establecido que son más de 200 personas las que perdieron la vida a consecuencia del alud que también se llevó casas, ganado vacuno, equino, porcino y todo lo que los pobladores criaban en sus casas.
Sólo el justo puede reconocer los derechos del pobre. Penalizar a las personas que no tienen hogar y viven en las calles, es un acto de injusticia tremendo. Por desgracia, esto sucede en muchos países. No es literatura, es la realidad pura y dura, fruto de una cultura que ha perdido el sentido de fraternidad. Por tanto, cada uno de nosotros seremos culpables de que estas situaciones ocurran en la medida en que uno tome partido y haga lo que le corresponde. En todo caso, aléjese de las mansiones y viva más en la calle, aquel que quiera ser justo. La virtud y el poder no se fraternizan bien. El encuentro con el pobre únicamente es posible cuando nos ponemos a la misma altura del que sufre para poder abrir los ojos a sus necesidades.