Diario Chaski

EL SUREÑITO: ¡POR ABANCAY TODA LA VIDA! ¿Más diplomas ó una pensión vitalicia?

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reconocimiento al surenhitoClaudio Garfias Villegas para el Registro Civil, el Sureñito para la historia. Nació en Abancay un 07 de junio de 1952 y creció en las arduas calles del barrio Huanupata. Allí donde se vivía esa pobreza neutral, en la que el salario era igual a las deudas, donde los niños jugaban al trompo, al temible querquencho, rodaban sus aros marca Good Year o convertían latas de portola en automóviles de lujo.

José María Arguedas, en los “Ríos profundos”, decía: “Solo un barrio alegre había en Abancay: Huanupata”. Era el único barrio donde había chicherías y cualquiera pedía que se tocara el huayno de su preferencia, pero, ocurría, a veces, que el parroquiano de otras tierras muy lejanas, reclamaba que tocaran un huayno desconocido. Entonces, llamaban al forastero y le decían que cantara en voz baja. Una sola vez era suficiente, el violinista lo aprendía y tocaba. Otras veces, los forasteros que estaban ebrios, rectificaban a los músicos, diciendo: “¡No, no es así! ¡Así no es su genio!”, y cantaban enfurecidos en voz alta, tratando de imponer la verdadera melodía con ritmo lento y duro; pero, los músicos respondían “¡Igual es señor!” y convertían el canto desconocido en huayno apurimeño, de ritmo vivo y tierno. Así era el barrio del Sureñito.

Sus padres Valentín Garfias Pedraza y Virginia Villegas Olivares, lo matricularon en la Escuela Prevocacional. Allí lo recibió don Máximo Paliza, el recordado maestro “locso” que con cariño y esmero le enseñaba a leer, pero, Claudio aprendió a cantar y bailar. Asistió al colegio hasta los 15 años y después de participar en todas las actuaciones y sacarse 20 tras 20 en el curso de música, abandono las aulas. Nunca volvió a matricularse en su vida. Es pues, un autodidacta, porque los grandes artistas no están para estudiar, sino, para ser estudiados.

Salió de la carpeta a la esquina, recorría balcones en las madrugadas dando serenatas a las abanquinitas color de la luna, diciéndoles “Sal si sabes querer, sal si sabes amar a la medianoche nomás”. Los templados le pedíamos ¡Una más Sureñito! ¡Una que le llegue hasta su corazón ingrato!,  y él prometía “Al subir aquella cuesta quisiera irme contigo para no regresar jamás”. Como no asomaban las pretenciosas, nos despedíamos con el ceño fruncido, diciéndoles en coro “Negrita por el querer, zambita por el amor que dirá tu corazón, cuando mañana me veas con otro amor”, y nos íbamos cuesta abajo con la guitarra a la bandolera, en busca de aquellos bares donde los colegiales, mirando de reojo a todos lados, ingresábamos clandestinos al “arpaschallay” al “Moyo Corral”, o “Donde mueren los valientes”, para brindar y ahogar nuestros desamores con las canciones inolvidables del Sureñito.

Entonces, decidió tallar su nombre en la memoria del pueblo, sus padres se dejaron convencer y lo dejaron partir llorando la despedida: ¡Ay warmallay warma! ¡Kutiykamunki, Kutiykamunkipuni! Con el poncho nogal sobre el hombro, voz poderosa y pies que aprendieron a firmar con zapateo fino, se lanzó con alas de Cóndor sobre otros escenarios. Cruzó el puente Cunyacc para irse al Cusco, luego a Arequipa y Tacna hasta llegar a Lima. Haber nacido en un pueblo tan hermoso como Abancay -tierra de la rebelde Micaela Bastidas- donde el hombre lucha y a la vez dialoga con la naturaleza, le permitió abrir caminos y enfrentar dificultades. Se habrá dicho como el Tayta Arguedas: “Como tú, río Pachachaca: ¡Si! como tus aguas vencedoras.  Indetenible y permanente, que marcha por el más profundo camino terrestre”.

Finalmente, su calidad como compositor e interprete se pone un esmoquin sentimental y elegante, unas veces desafiante, otras con voz alegre y frases traviesas, recorre con sus canciones el “Rio Grande de Chalhuanca”, cruza el puente “Pachachacallay”, sube por “Patibamballay” llega bailando “Chayraqmi”, descansa chupando “Dulce naranjita” a la sombra del “Verde Romerito”. Después de cantarle desde el “Cerrito de Quisapata” a la “Caraybambina” o a la “Belencha” con los rayos del “Lucero de la mañana”,  sube hasta el “Cielo Cachorino”,  y chaccchando  “Coca Kintucha” se va a luchar por la vida con el “Comandante”,  llevándose lunarejitas “Encantos de mi Abancay”, mientras los celosos fumando “Cigarro Inca” le amenazan “Suyaycuy Suyaycuy” que te denunciaremos ante el “Cachaco”. Así canta sus canciones inolvidables que girarán en el eje del tiempo, a pesar de no haber estudiado música en conservatorios, pero, ¿para qué?  la Luna tampoco sabe de astronomía, pero, brilla en las noches, como brilla el  Sureñito.

Por último, sería largo enumerar sus triunfos y distinciones. Hace algunos años, tuve el honor de entregarle un hermoso plato recordatorio en representación de la FEDIRAL. Seguramente otras instituciones sabrán reconocer su labor artística, porque tenemos que desterrar la indiferencia y la mezquindad, para que no se repita la historia del olvido, y la dolorosa desaparición de artistas del pueblo en total abandono y extrema pobreza.

El 8 de octubre del año pasado, nos deleitó con su arte en el Club Apurímac. Caminó lentamente hacia el estrado, pidió una silla para cantar sentado, nosotros lo aplaudimos de pie, pues su voz sigue intacta, y como siempre culminó su intervención, diciendo: !!! POR ABANCAY TODA LA VIDA¡¡¡  Ante esa  lección de amor y compromiso por la tierra, el gobierno Regional y los propios abanquinos, no pueden ser ingratos. Ya no necesita discursos, medallas o diplomas, requiere de UNA PENSIÓN VITALICIA. Su próximo onomástico donde cumple 60 años, debe ser una fecha propicia para que el Sureñito encuentre paz social.

Comentarios   

 
OSCAR PEDRAZA
0 #3 OSCAR PEDRAZA 12-05-2012 22:15
GRACIAS KARLO PERO SOLO SALE TU NOMBRE ABREVIADO, ENVÍAME TUS NOMBRES COMPLETOS. PARA COMUNICARNOS. SALUDOS
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OSCAR PEDRAZA
0 #2 OSCAR PEDRAZA 11-05-2012 21:31
KARLO, DÓNDE ESTAS Y ENVÍAME TU NOMBRE COMPLETO PORQUE SALE TU COMENTARIO COMO "KARLO". SALUDOS AMIGO
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Karlo
0 #1 Karlo 06-05-2012 23:22
Hola oscar

Que buen articulo que escribiste. Sinceramente el Surenito merece lo que propones. Ahora el necesita paz y tranquilidad y descando. Y como estas tu i amigo gordito?
Yo estoy muy lejos de Abancay...recor ri casi medio mundo...pero nunca me Olvido de abancay...hace 36 meses visite y estuve alojado en el hotel de turistas...me dio una pena terrible...hay mas poblacional y vi mucha pobreza en las calles. Gente desocupada y ninos en miseria...Bueno que podemos hacer migo mio ?

la vida es compleja y jodida..
Saludos
karlo
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