La semana pasada, entre tantas de las maravillas que nos hacen conocer en la televisión, junto a las que nos hacen almorzar los magos más famosos del mundo, pasaron la historia del Yate más lujoso del mundo, el OCIAN PAS de 86 metros de largo con 990 toneladas de peso, construido en Australia, a cuyo astillero fabricante han hecho llegar sus encargos varios multimillonarios del mundo árabe y occidental, porque el costo es solamente la friolera de 220 millones de dólares.
Doscientos veinte millones de dólares es un lujo, un privilegio, que pueden darse solamente contados grupos de mortales, de esos cuyas fortunas están por encima de las decenas y centenas de miles y millones de dólares. Nosotros, particularmente este humilde pecho, tan solamente lo menciona, porque para contar físicamente tanta cantidad de billete sería como viajar a las Galaxias que nos separan millones de años luz. Aunque por ahí me dicen, que en nuestro abancaycito hay un terrible terrícola tan desafortunado como nosotros, pero que cada vez que se toma sus agüitas, a voz en cuello, ofrece hacernos ternadas con billetes de puro 100 nuevos soles, sin embargo en la vida real hace el perromuerto en las cantinas.
Por nuestros lares, el que tiene auto de última generación cero kilómetros implementado con equipos musicales de los más ultramodernos hasta con televisión y DVD a bordo, tiene cualquier cantidad de jale entre algunas buenamosas que aceptan pasearse en auto chic por las afueras de la ciudad tomando aire puro, tomando agüitas y saboreando exquisitas viandas invitadas galantemente por los dueños de los autos ó camionetas «sin ningún interés y sin mala intención" por supuesto.
Bueno, esta es una verdad en nuestro abancaycito, mientras en la gran Lima y en otras ciudades importantes del país, las buenamosas tiran arroz a los que tienen autos así sean último modelo, porque ellas dan sus paseos en avionetas ó en yates pequeños, visitando algún lugar para cambiar de ambiente huyendo del smog que envenena a los pobladores, todo, igualmente «a cambio de nada», porque los dueños de avionetas y yates pequeños tampoco tienen «mala intención» con ellas.
En países de los multimillonarios árabes, que producen más de la mitad del petróleo que consume el mundo, hay jeques que se dan el lujo de tener 20 esposas legítimas y más de 100 concubinas todas ellas fabricadas con el mejor material; que tienen aviones jet particulares, residencias y mansiones en los lugares más paradisíacos del mundo como en la Costa Azul en el Mediterráneo. Estos sambitos hacen pasear a sus nuevas adquisiciones en elegantes yates a cargo pilotos marinos que no ven, ni oyen nada cuando el jeque árabe ingresa al ring de las 4 perillas.
Según los presentadores del OCIAN PAS, el yate más lujoso del mundo, se sabe que tiene una cabina de control computarizada, que inclusive tiene dispositivos para no hundirse fácilmente en caso de accidente, la cubierta, los exteriores, los interiores y la recámara del feliz propietario está bajo control de sofisticadas computadoras para que la reunión sea placentera a bordo, sin que nadie interrumpa al momento de la verdad, para luego recuperar energías en un bar y comedor donde se consume lo mejor en comidas y bebidas y después practicar natación en una piscina temperada con burbujas.
Bueno, esta realidad para los grandes magnates, es apenas un sueño para los desventurados terrícolas que no tenemos yate, avioneta, ni auto último modelo para botar una cana al aire, tan solamente previa concertación para desplazarse a patatín como quien saca físico para llegar sin físico al lugar fijado por ambas partes contratantes, caso el Mirador: ó también para compartir una invitación en los restaurantes de la avenida Arenas, para después pasar a tomar una jarrita de té piteado en el Garabato y de allí a mover un poco el esqueleto en la discoteca La Choza.
